Residuos tóxicos en el basurero local.

GRAN CANTIDAD DE LATAS DE PESTICIDAS TIRADAS EN EL BASURERO. ESTE TIPO DE MATERIAL, DEBE SER TRATADO. LOS RIESGOS PARA LA SALUD SON GRANDES. El basurero de La Dulce, está ideado para contener basuras de origen vegetal, como son ramas y pasto que los vecinos cortan y dejan en sus veredas para que sean juntadas

GRAN CANTIDAD DE LATAS DE PESTICIDAS
TIRADAS EN EL BASURERO.
ESTE TIPO DE MATERIAL, DEBE SER TRATADO.
LOS RIESGOS PARA LA SALUD SON GRANDES.

El basurero de La Dulce, está ideado para contener basuras
de origen vegetal, como son ramas y pasto que los vecinos
cortan y dejan en sus veredas para que sean juntadas los días
jueves. Dicho basurero no está habilitado para la recepción de
sustancias contaminantes, como el Clorpirifós, ya que es a cielo
abierto y no posee ningún  tipo de elemento que evite el filtrado
de estas sustancias a las napas de agua.

De todas maneras, hay gente que tira esta basura sin medir las
consecuencias. Esta clase de residuos debe recibir un tratamiento
especial para que no contamine y no perjudique la salud de los
habitantes del pueblo y la zona.

Quien lo hace, evita la contaminación en su propio lugar, pero
perjudica a toda una comunidad que está tomando conciencia de
la gravedad de estos actos. Hace pocos días la Escuela Nº 42
recibió a científicos de la Universidad de Mar del Plata, para
que los alumnos tomen conciencia de la necesidad de no contaminar
y de reciclar. Los grandes deberían dar el ejemplo y buscar una
solución a este problema, en lugar de tirarlo como si de esa manera
el problema dejara de existir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas son las consecuencias que describe Wikipedia sobre el mal
uso del Clorpirifos, la sustancia que contienen las latas tiradas en
el basurero de La Dulce. (http://es.wikipedia.org/wiki/Clorpirif%C3%B3s)

Clorpirifós (nombre de la IUPAC: O, O-dietil O-3,5,6-trichloropyridin-2-il fosforotioato)
es un insecticida organofosforado cristalino que inhibe la acetilcolinesterasa y se utiliza
para controlar las plagas de insectos. Se le conoce por muchos nombres comerciales
(ver tabla). El clorpirifos es moderadamente tóxico y la exposición crónica se ha relacionado
con efectos neurológicos, trastornos del desarrollo y trastornos autoinmunes.

No es muy soluble en agua, de manera que generalmente se mezcla con líquidos aceitosos
antes de aplicarse a cosechas o a animales. También se puede aplicar a cosechas en
forma de cápsulas.

El clorpirifós se ha usado ampliamente en viviendas y en agricultura. En el hogar, se usa
para controlar cucarachas, pulgas, y termitas; también se usa en ciertos collares de animales
domésticos para controlar pulgas y garrapatas. En agricultura, se usa para controlar garrapatas
en ganado y en forma de rocío para el control de plagas de cosechas.

Fabricación y uso

El clorpirifós se produce por reacción del 3,5,6-tricloro-2-piridinol con cloruro
de diethylthiophosphoryl.
Se produce a través de una síntesis de varios pasos de 3-metilpiridina.

En los EE.UU., el clorpirifós se ha registrado sólo para uso agrícola, donde es
«uno de los insecticidas organofosforados más utilizados», según la Agencia
de Protección Ambiental (EPA). Los cultivos con el uso de clorpirifos más intensas
son algodón, maíz, almendras y frutas como las naranjas y las manzanas.

Clorpirifos se suministra normalmente en forma de concentrado líquido de 23,5%
o 50%. La concentración recomendada en EE.UU. para la aplicación por
pulverización directa de alfiler es de 0,5% y para la aplicación de una amplia
zona 0,03 – 0,12%.

Historia

Registrado por primera vez en 1965 y comercializado por Dow Chemical Company
bajo el nombre comercial Dursban y Lorsban, clorpirifós, una casa bien conocida
de insecticidas de jardín, llego un momento en que fue uno de los plaguicidas
domésticos más utilizados en los EE.UU. Ante la inminente regulación de la EPA,
Dow acordó retirar el registro de clorpirifos para su uso en hogares y otros
lugares donde los niños pueden estar expuestos, y quedo severamente restringido
su uso en los cultivos.
Estos cambios entraron en vigor el 31 de diciembre de 2001. Sigue siendo
ampliamente utilizado en la agricultura, y el Dursban sigue en el mercado para uso
doméstico en los países en desarrollo. En Irán, Dow afirma que Dursban es seguro
para las personas, y su literatura de ventas afirmó que Dursban tiene «un historial
comprobado de seguridad en relación con los seres humanos y animales
domésticos».

En 1995, Dow fue multado en EE.UU. con 732.000 dólares por no enviar los
informes de la EPA que había recibido 249 casos de intoxicación por Dursban, y en
2003, Dow acordó pagar a EE.UU. $ 2 millones – la mayor multa en hasta la fecha
un caso sobre pesticidas – en el estado de Nueva York,  en respuesta a una demanda
presentada por el Fiscal General para poner fin a la publicidad ilegal
de Dow de Dursban como «seguro».

El 31 de julio de 2007, una coalición de trabajadores agrícolas y grupos de defensa
presentó una demanda contra la EPA, con el objetivo de acabar con el uso agrícola del
clorpirifos. La demanda alego que el uso continuado de clorpirifos poseiiia un riesgo
innecesario para los trabajadores agrícolas y sus familias.

En agosto de 2007, las oficinas de la India de Dow fueron intervenidas por las
autoridades indias por supuesto soborno a funcionarios para que el clorpirifos pudiera
ser vendido en el país.

En 2008, el National Marine Fisheries Service (NMFS) impuso una zona de
amortiguamiento alrededor hábitat del salmón de 1000 pies para proteger el salmón
en peligro de extinción y las especies de trucha arco iris. Las aplicaciones aéreas
de clorpirifos se prohíben dentro de estas zonas.

Efectos sobre la salud

Clorpirifos es un organofosforado, con potencial para toxicidad aguda en mayores
cantidades y los efectos neurológicos en el feto y los niños, incluso en cantidades
muy pequeñas. Para los efectos agudos, la EPA clasifica el clorpirifos como Clase II:
Moderadamente tóxico. Investigaciones recientes indican que los niños expuestos al
clorpirifos en el útero tienen un mayor riesgo de retrasos en el desarrollo mental y
motor a los 3 años y una mayor incidencia de trastornos generalizados del desarrollo
como el TDAH. Un estudio anterior demostró una correlación entre la exposicion
prenatal al clorpirifos y el menor peso y menor perímetro craneal al nacer.

Un estudio de 2010 encontró que cada aumento de 10 veces en la concentración
urinaria de metabolitos organofosforados se asoció con un aumento del 55% al 72%
en las probabilidades de padecer el TDAH en los niños.

Los estudios han mostrado evidencia de «déficit de trabajo, Índice de memoria y
el coeficiente intelectual a plena escala en función de la exposición prenatal a la ACB
medido cuando los niños alcanzan 7 años de edad.»

La DL50 oral para el clorpirifos en animales de experimentación es de 32 a 1000
mg / kg. La DL50 por vía cutánea en ratas es superior a 2000 mg / kg y de 1000 a
2000 mg / kg en conejos. La CL50 por inhalación de 4 horas para el clorpirifos en
ratas es superior a 200 mg/m3.

La intoxicación por clorpirifos ha sido descrita por los científicos de Nueva Zelanda
como la causa probable de la muerte de varios turistas en Tailandia que desarrollaron
miocarditis en 2011. Los investigadores tailandeses no han llegado a ninguna
conclusión sobre la causa de la muerte, pero mantienen que el clorpirifos no era
responsable, y que las muertes no estaban relacionadas.

Un estudio de 2011 sobre los efectos neurotóxicos de clorpirifos mostró que el
clorpirifos y su metabolito más tóxico oxon-clorpirifos, altera las tasas de disparo
en el locus coeruleus. Estos resultados indican que los pesticidas pueden estar
implicados en Síndrome de la Guerra del Golfo y otras enfermedades
neurodegenerativas.

Efectos sobre la vida marina y las abejas

El clorpirifos es altamente tóxico para los anfibios, y un estudio reciente de la
Encuesta Geológica de Estados Unidos encontró que su principal producto de
degradación en el medio ambiente, clorpirifos Oxon, es aún más tóxico para los animales.

La sustancia es muy tóxica para la acuicultura (peces) y para las abejas [cita requerida].

Exposición

Un estudio de la carga corporal realizado por los Centros para el Control y
Prevención de Enfermedades encontró TCPY, un metabolito específico del clorpirifos
en la orina del 91% de las personas examinadas.
Un análisis independiente de las reclamaciones CDC muestra coomo Dow ha
contribuido al 80% de la carga corporal de clorpirifos de personas que viven en los
EE.UU. Un estudio de 2008 encontró dramáticas caídas en los niveles urinarios de
los metabolitos de clorpirifos cuando los niños cambiaron de  convencional a dietas orgánicas.

Estudios de monitoreo de aire realizado por el California Air Resources Board
(CARB) han documentado el  clorpirifos en el aire de las comunidades de California.
El análisis de los datos de CARB indican que los niños que viven en zonas de alta
frecuencia de uso del clorpirifos están expuestos a niveles de insecticidas que
superan los niveles considerados aceptables por la EPA. Recientes estudios de
monitoreo del aire en Washington y Lindsay, CA han arrojado resultados similares.
Productores y grupos de plaguicidas de la industria han argumentado que los niveles
de aire documentado en estos estudios no son lo suficientemente altos como para
causar una exposición significativa o efectos adversos, pero un estudio de
biomonitoreo de seguimiento en Lindsay, CA ha demostrado que las personas tienen
niveles más altos de clorpirifos normal
en sus cuerpos.

Un estudio de los efectos de clorpirifos en seres humanos expuestos a través del
tiempo demostró que las personas expuestas a altos niveles tienen anticuerpos
autoinmunes que son comunes en personas con trastornos autoinmunes. Hay una
fuerte correlación con las enfermedades crónicas asociadas con trastornos
autoinmunes después de la exposición al clorpirifos.

Antes de que se prohibiera el uso residencial en los EE.UU., el clorpirifos se detectó
en el 100% de las muestras personales de aire interior y en el 70% de muestras de
sangre de cordón umbilical obtenidas de mujeres embarazadas 18-35 años de
edad que se auto-identifican como afro-americano o dominicano y que viven en
Nueva York en viviendas públicas.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *