A mi pueblo…

En estos “104 años de  fundación de Nicanor Olivera (La Dulce)”, Distrito de Necochea, como no recordar algunos conceptos a los efectos de compartir incorporados en toda sociedad por distintos autores.   Primero pensar en un pasado, intentando decir que toda sociedad es el resultado de quienes la componen, con una mirada constructiva de quienes

En estos “104 años de  fundación de Nicanor
Olivera (La Dulce)”,
Distrito de Necochea,
como no recordar algunos conceptos a los efectos
de compartir incorporados en toda sociedad
por distintos autores.

 

Primero pensar en un pasado, intentando decir
que toda sociedad es el resultado de quienes la
componen, con una mirada constructiva de
quienes fueron fundadores y pilares fundamentales
de esta población. Lo que sembraron es lo que
recogemos hoy en día, con una historia diversa
de inmenso capital social y cultural.[1]
Los hacedores que están y los que no están que
transmitieron la memoria de este pueblo,
la inmensa historia, que es justo reconocer
y además gratifica.

 

Segundo, el presente, en manos de cada actor de
la comunidad, entendiendo que la identidad,
idiosincrasia, sentido de pertenencia de la
población identifica sabiendo para donde vamos,
esto es fundamental. Hablar de integración social
nos tiene que llevar a una reflexión profunda,
en una sociedad compleja como la que vivimos
no tenemos que perder los signos de esperanza
que hay en la sociedad.

 

Distinguiré dos tipos principales de colectividades
según la forma de relacionarse que seguramente
intervinieron en La Dulce, “las asociaciones
y organizaciones”
como también los
movimientos sociales juveniles y adultos”
en el transcurso de estos años. Rescatar los valores
del cooperativismo, solidaridad, para la libertad
donde el pensar de la teoría fue avanzando en marcos
de construcción colectiva, con modos de hacer
atravesando muros, con prácticas innovadoras
para cruzar los mismos.

 

Tercero el Futuro lo construiremos todos con el
coraje que tengamos cada habitante de La Dulce
de hacer el presente, generando conciencia
crítica
y valores para la libertad, sin ella no
tendremos capacidad para amar y sin amor no
podemos construir, la conciencia desde lo
concreto no lo abstracto. No perder eso que
tenemos, el saludo de todos los días, el conocernos,
mirándonos y escuchándonos pensando que cada
uno tiene los mismos derechos y a la vez distintos
pensamientos, seguramente distintos acciones,
creencias coincidiendo o no. [2]

 

La Vida de los Pueblos se construye por aquellos
que van construyendo la paz, la solidaridad y el
entendimiento de las personas y los pueblos.
Los jóvenes tienen una riqueza enorme con la
posibilidad de construir nuevos paradigmas sociales,
en lo social, en lo político, en lo económico,
participando y actuando en las relaciones humanas.
Desafío inmenso, de vivencias, desafíos y de creatividad.
La Paz no se regala se conquista.[3]

 

Raúl Martínez (habitante)


[1] Pierre Bourdieu. Capital Cultural. E. y Espacio Social. 2003

[2]Adolfo Pérez Esquivel. Encuentro Regional 2004

[3]Anthony Giddens, La Construcción de la Sociedad 2006

 

 

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