La profecía se cumplió

Años reclamando sin ser escuchados

Hoy es uno de esos días en que las palabras no alcanzan. Los sentimientos tampoco. La bronca puede más. El pensar qué hubiera pasado si…, no sirve, pero es inevitable.

Ayer una mujer de nuestra localidad tuvo una descompensación y fue ayudada por vecinos que la socorrieron y la llevaron al hospital. No había médico de guardia y no había ambulancia, según dice en una publicación la vecina que la ayudó. Finalmente, la Dra. Gallego, fue llevada al hospital por estos mismos vecinos y fue quien constató la defunción de la mujer.

¿Qué hubiera pasado si tuviéramos médico las 24 horas en el hospital? Por lo menos tendríamos una respuesta o la certeza de saber que no se pudo hacer nada. Así solo quedan dudas.

Así queda al desnudo la desidia y la despreocupación de la que somos víctimas todos los habitantes del interior. No les importamos y se nota. Nos compensan con fiestas de aniversario, con pan y circo. El año pasado para esta misma fecha, estábamos reclamando lo mismo. Exactamente lo mismo. Prontos a hacer una pueblada que finalmente, por arte de magia, no sucedió. ¿A cambio de qué? De pan y circo.

De qué nos sirvió tanto pan y tanto circo? Estas son las consecuencias. Una familia destruída, tres niños sin su mamá, un padre que a partir de ahora tiene que arreglarse solo para trabajar y para criarlos y la culpa, aunque no le corresponda, pero seguro la va a cargar, de pensar si pudo haber hecho algo más para salvarla.

No hay perdón para quienes teniendo la posibilidad de gestionar, de pedir, de peticionar o de buscar alguna solución, no lo hacen o se doblegan ante el pan y el circo. La vida perdida no se recupera.

De nada sirven las excusas y el consuelo de tontos. De nada sirve que nos digan que los médicos no quieren ir al interior. A decir verdad, no les creemos. Si se dieran las condiciones, estamos seguros que alguno querría. Pero hay que trabajar para ello, gestionar, brindar las condiciones y por sobre todas las cosas, querer que el pueblo mejore.

Hoy lamentamos una vida. Una familia se queda sin su madre. Hoy el desinterés, el no te metas y el mirar para otro lado nos ganó la pulseada.

Honremos, como comunidad, esta vida que ya no está, con el compromiso de que no pase nunca más.

Lourdes descansa en paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *